Mantenimiento inhouse vs. tercerizado: el costo real que su estado de resultados no le está mostrando
- Cinthia Gonzalez
- 21 jul
- 5 min de lectura
Actualizado: 23 jul
Cuando una empresa hondureña evalúa si mantener su equipo interno de mantenimiento o tercerizar el servicio, la conversación casi siempre empieza —y muchas veces termina— en una sola cifra: el salario de los técnicos. Es una comparación natural, pero incompleta. La planilla es apenas la parte visible de un costo mucho más amplio, y decidir con base en ella suele llevar a conclusiones equivocadas en ambas direcciones.

Este artículo no busca convencerle de tercerizar. Busca darle el marco de análisis que usamos los profesionales de facility management para calcular el costo total del mantenimiento, de modo que su decisión —sea cual sea— esté respaldada por números completos. Y aunque el ejemplo más visible suele ser el aire acondicionado, el mismo marco aplica a todas las especialidades que mantienen un edificio funcionando: electricidad, fontanería, pintura y acabados, cerrajería y obra gris menor.
El costo visible: lo que sí aparece en la planilla
Empecemos por lo obvio. Un técnico interno cuesta su salario base más el paquete completo de obligaciones laborales en Honduras: décimo tercero, décimo cuarto, vacaciones, IHSS, RAP, cesantía y preaviso acumulados. Como regla práctica, el costo real de un empleado ronda entre 1.4 y 1.5 veces su salario nominal. Ese es el punto de partida, no el total.
Los seis costos ocultos del mantenimiento interno
1. Herramientas, equipos e instrumentos
Cada especialidad exige su propio set de herramienta: manómetros, bombas de vacío y recuperadoras de refrigerante para climatización; multímetros, pinzas amperométricas y cámaras termográficas para electricidad; equipo de detección de fugas y limpieza de tuberías para fontanería; andamios y equipo de aplicación para pintura; herramienta de banco para cerrajería; mezcladoras y herramienta de albañilería para obra gris menor. Mantener un inventario completo de las seis especialidades es una inversión que se deprecia, se pierde, se daña y se vuelve obsoleta. Pocas empresas la contabilizan como costo de mantenimiento; casi todas la absorben en 'gastos generales'.
2. Capacitación y certificaciones
Las tecnologías de climatización y refrigeración, las normativas eléctricas, los productos de pintura y los sistemas de cerrajería cambian constantemente. Mantener actualizado a un técnico en cada disciplina cuesta dinero y tiempo fuera de operación. No hacerlo también cuesta: un técnico desactualizado trabajando sobre sistemas eléctricos o de climatización modernos es una de las causas más comunes de daños mayores.
3. Repuestos e inventario
El equipo interno necesita stock mínimo de repuestos y consumibles para cada especialidad: refacciones de climatización, materiales eléctricos, accesorios de fontanería, pintura y selladores, cerraduras y sus componentes, materiales básicos de obra gris. Ese inventario multiplicado por seis rubros inmoviliza capital, ocupa espacio y genera merma. Un proveedor tercerizado distribuye ese costo entre decenas de clientes.
4. Capacidad ociosa y picos de demanda
Este es el costo oculto más grande. El mantenimiento no es una carga de trabajo constante ni pareja entre especialidades: hay semanas tranquilas y semanas de crisis, y rara vez fallan todos los sistemas al mismo tiempo. Con equipo interno, usted paga el 100% del tiempo de cada especialista aunque use el 60%, y cuando llega el pico —una fuga de agua, una falla eléctrica y dos aires acondicionados fallando la misma semana— su equipo no da abasto en todos los frentes y termina contratando externos de emergencia, al precio de la urgencia.
5. Rotación, ausencias y dependencia de personas clave
Cuando su mejor técnico renuncia, se enferma o toma vacaciones, el conocimiento del edificio se va con él. Reclutar, contratar y formar a un reemplazo toma meses. Durante ese tiempo, el mantenimiento se degrada silenciosamente.
6. El costo de coordinación
Si su modelo actual es un técnico interno 'todólogo' más una lista de proveedores sueltos (el del aire, el electricista, el fontanero, el pintor, el cerrajero, el albañil), alguien en administración está dedicando horas cada semana a cotizar, coordinar, supervisar y reclamar a seis proveedores distintos. Ese tiempo administrativo es costo de mantenimiento, aunque nunca se registre como tal.
Los costos ocultos no son exclusivos de climatización
El ejemplo del aire acondicionado es el más fácil de visualizar porque su falla es inmediata y visible, pero la misma lógica de costos ocultos aplica, con matices propios, a cada especialidad que mantiene operando un edificio.
Electricidad
Un sistema eléctrico mal mantenido no solo genera cortes de energía: es un riesgo de incendio y de accidentes laborales. Requiere personal certificado en normativa vigente, instrumentos de medición calibrados y protocolos de bloqueo y etiquetado. El costo de un incidente eléctrico —en daño a equipos, paro de operación o responsabilidad legal— suele superar por mucho lo que se habría invertido en mantenimiento preventivo.
Fontanería
Las fugas no detectadas a tiempo son el ejemplo clásico de costo oculto: lo que empieza como una gotera se convierte en daño estructural, humedad, moho y facturas de agua infladas. El mantenimiento de fontanería incluye limpieza de tuberías, revisión de válvulas y detección temprana de fugas, tareas que un técnico ocasional rara vez cubre de forma sistemática.
Pintura y acabados
En edificios comerciales y corporativos, el estado de la pintura y los acabados es parte de la imagen de marca que percibe cada cliente o visitante que entra. Postergar este mantenimiento por 'no ser urgente' es común, pero el deterioro acumulado termina costando más en repintados integrales que en un programa de mantenimiento preventivo por zonas.
Cerrajería
El control de accesos —cerraduras, llaves maestras, duplicados— es un tema de seguridad, no solo de conveniencia. Una gestión informal de este rubro (llaves duplicadas sin control, cerraduras sin mantenimiento) es una vulnerabilidad de seguridad que rara vez se contabiliza como costo hasta que ocurre un incidente.
Obra gris menor
Reparaciones de repello, drywall, pisos y otros trabajos menores de construcción surgen de forma esporádica pero constante en cualquier edificio en uso. Mantener personal interno dedicado a obra gris menor, dado lo irregular de la demanda, suele ser una de las inversiones menos rentables de un equipo de mantenimiento propio.
Cómo calcular su costo total en cuatro pasos
Paso 1. Sume la planilla completa del personal de mantenimiento en todas las especialidades que cubre —climatización, electricidad, fontanería, pintura, cerrajería, obra gris— (salario × 1.45 aproximadamente).
Paso 2. Agregue el gasto anual en herramientas, repuestos, consumibles y capacitación de cada rubro (revise sus registros de compras de los últimos 12 meses; ahí suele estar la sorpresa).
Paso 3. Agregue lo pagado a proveedores externos de emergencia durante el año.
Paso 4. Estime las horas administrativas dedicadas a coordinar mantenimiento y valórelas al costo de esa posición.
El resultado es su costo total anual de mantenimiento. Esa es la cifra correcta para comparar contra una propuesta de contrato tercerizado, no el salario de los técnicos.
Cuándo el mantenimiento interno sí tiene sentido
Seamos honestos: tercerizar no siempre es la respuesta. El equipo interno se justifica cuando el volumen de trabajo rutinario es alto y constante, cuando el conocimiento específico del edificio es crítico día a día, o cuando la operación exige presencia técnica permanente en sitio. Por eso muchas empresas maduras adoptan un modelo mixto: personal propio para lo rutinario y de conocimiento del edificio, y un aliado tercerizado que cubra de forma integral climatización, electricidad, fontanería, pintura, cerrajería, obra gris menor y ambientes críticos, además de los picos de demanda. El aliado no reemplaza a su gente; la complementa y la libera para lo que solo ella puede hacer.
El siguiente paso: decida con datos de su propio edificio
En SPEED llevamos más de 28 años operando y manteniendo edificios en Honduras, y sabemos que la decisión inhouse vs. tercerizado se gana o se pierde en el análisis, no en el discurso. Por eso ofrecemos a empresas y corporativos una auditoría técnica gratuita: visitamos su edificio, evaluamos el estado real de sus instalaciones y le entregamos un informe ejecutivo que puede usar como línea base para su análisis de costos, contrate con nosotros o no. Solicite su auditoría técnica gratuita en este link de whatsapp o al correo mercadeo@distribuidoraspeed.com
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